ORTOPEDISTAS EN CANCÚN

La ortopedia es una rama de la medicina dedicada a diagnosticar, tratar, rehabilitar y prevenir lesiones y enfermedades del sistema locomotor del cuerpo humano. Este sistema tan complejo está formado por huesos, articulaciones, ligamentos, tendones, músculos y nervios. Es el sistema que permite realizar movimientos a cualquier ser vivo.

Hace algunos años la ortopedia se dedicaba únicamente al tratamiento de niños con deformaciones de columna o extremidades. Sin embargo hoy en día la ortopedia puede tratar a pacientes de cualquier edad, desde niños recién nacidos con pie zambo, atletas que necesitan cirugía artroscópica, hasta adultos mayores con artritis.

El médico ortopedista es el encargado de tratar problemas que afectan al sistema motor. El ortopedista se especializa en:

  • El diagnóstico de lesiones o trastornos en el sistema motor
  • El tratamiento ya sea con medicamentos, ejercicios, cirugía.
  • La rehabilitación estableciendo rutinas de ejercicios o terapia física para recuperar la movilidad, la fuerza o el funcionamiento de aluna extremidad.
  • La prevención con información y planes de tratamiento para evitar lesiones o retrasar el avance de las enfermedades.

Como cualquier otro especialista médico, los ortopedistas están capacitados para dar prácticas generales, pero pueden especializarse en alguna extremidad concreta como; pie, mano, hombro, columna, cadera, rodilla y en pediatría, trauma o medicina deportiva.

 

medicosencancunDr. Felipe Aguilar

Ortopedista

Av. Lopez Portillo Mz37 lote 2 y 3 Unidad Morelos SM59

 

Tel.886-76-36 / 843-54-54

 

medicosencancunDr.Moises Reneses

Ortopedista

 

Calle Nance #19 SM25

 

Tel.884-18-14 /884-82-94

medicosencancunDr.Jorge Luis Dominguez Crespo

Ortopedia

 

Av. Bonampak clinica Hospiten

Tel. 881-37-00

medicosencancunDr.Francisco Camera

Ortopedista

 

Av.Tulum Fracc. Santa María Sike Mz1 Lote1 SM12

Tel.884-61-33

Dr.Adolfo Rocha Geded
Traumatólogo y Ortopedista Pediátrico.
Ced.prof.2170220 D.G.P 3272720

Egresado del Hospital Shriner´s de Ortopedia Infantil.

Certificado por el Consejo Mexicano de Ortopedia: CE008138DF.

Recertificación CMOT 24/08/2007  con registro: RE002407YUC

2ª Recertificación Marzo 2013 con registro: 31/1303/13

MIEMBRO DE:
-Asociación Mexicana de Ortopedia y Traumatología.
– 
Sociedad Mexicana de Ortopedia Pediátrica
– 
Colegio Médico de Especialistas  en Ortopedia y Traumatología de Yucatán A.C. (PRESIDENTE ACTUAL)
– “Ponseti International Association” and “Ponseti Teaching faculty”
– 
Sociedad Latinoamericana de Ortopedia y Traumatología Infantil

Pediatric Orthopedic Society of North América
– Sociedad Latinoamericana de Ortopedia y Traumatologia Infantil
– 
American Academy of Orthopaedic Surgeons

  • Deformidades de los pies.
  • Displasia de cadera.
  • Pie equino varo. (Técnica”Ponseti”).
  • Fracturas y luxaciones.

Calle 26 ·199 x 7 y 15 Hospital Star Mèdica Mèrida consultorio 928. Fraccionamiento Altabrisa.Mérida Yucatàn.

Tel.943 6202 /943 7202.

Urgencias.9999 00 11 23

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¿Quién puede tener escoliosis y cuáles son los síntomas?

¿Quién puede tener escoliosis y cuáles son los síntomas?

La escoliosis puede aparecer a cualquier edad, el tipo más común es la escoliosis idiopatica, también llamada de origen desconocido. La edad más frecuente es de 10 a 12 años y al inicio de la adolescencia. Suele tener mayor predisposición a este tipo de escoliosis las niñas. Son importantes los exámenes regulares de los niños/as cuyos familiares padezcan escoliosis.

Los síntomas son diversos, pero todo empieza con dolor de espalda. Musculatura desigual de una lado de la columna vertebral, prominencias en las costillas o en la escapula, causada por la rotación de la caja torácica, caderas o piernas de tamaño desigual y reflejos lentos en algunos casos. Puede darse una disminución de la capacidad pulmonar al ejercer presión sobre el corazón la columna, restringiendo las actividades físicas del paciente.

Tengo escoliosis, ¿qué puedo hacer?

Si tienes escoliosis, lo primero que te preguntaras ¿qué es? La escoliosis es una desviación de la columna vertebral, que resulta curvada en forma de “S” o de “C”.
Una vez que ya sabemos que es la escoliosis nos preguntamos por su causa. ¿Cuál es la causa de que la tenga? La escoliosis no tiene una causa concreta, pero los médicos la clasifican en dos grupos. Estructural y no estructural. Su diferencia radica en que la estructural tiene una curvatura permanente y puede ser debido a una enfermedad, accidente, un golpe, una infección o un defecto de nacimiento. La no estructural tiene una estructura normal y la curvatura es temporal. En este caso el médico intentara determinar y corregir la curvatura.

¿Cuál es el tratamiento que debo de seguir?

El tratamiento dependerá de la edad del paciente, de cuanto le falta por crecer, el ángulo y el patrón de la curva y el tipo de escoliosis. Siempre tiene que ser supervisado por un especialista. Este le recomendara un programa de ejercicios, el uso de un corsé ortopédico o cirugía.
No se ha demostrado que el ejercicio evite que la escoliosis empeore, no obstante es importante que hagan ejercicios y se mantengan en buena condición física. Los ejercicios de peso ayudan a mantener los huesos fuertes. El uso del corsé o braguero, es recomendable para que la curvatura no empeore. Puede usarse cuando no ha terminado de crecer el niño/a y tiene una curvatura de 20 a 30 grados. En el caso de las niñas cuando aún no han tenido su primer periodo menstrual. Hay especialistas que usan el corsé hasta los 50 grados. Pero la gran mayoría optan por la cirugía a partir de los 45 grados cuando continua empeorando la escoliosis en el crecimiento del niño/a. En la cirugía se usan implantes (placas de metal u otro aparato) que se quedan en el cuerpo permanentemente y ayudan a mantener la columna derecha después de la cirugía.
Tratamiento del Pie en Mielomeningocele

Tratamiento del Pie en Mielomeningocele

1. Pie fláccido o con deformidad dúctil

Cuando el compromiso está en un nivel toracolumbar, puede dar origen a un pie fláccido, en cuyo caso están indicadas movilizaciones pasivas para mantener el pie plantígrado.

Una tenotomía subcutánea del Aquiles estaría indicada en una deformidad de equino. Si hay una deformidad en valgo de la articulación subtalar se hará una artrodesis extraarticlar de Girce-Green.

La artrodesis del cuello de pie o artrodesis panastragalina está contraindicado en el pie fláccido, porque origina alteraciones neurotróficas en el tobillo.

2. Deformidad en equino

Esta deformidad sola es rara y fácil de corregir. Si no es una deformidad fija se corrige mediante manipulaciones.

Si se encuentra una deformidad fija, el Aquiles puede ser alargado o tenotomizado, según la edad y el grado de deformidad. En niños mayores con deformidad fija del Aquiles, se requiere liberación posterior de las articulaciones tibioastragalina y subastragalina, tenotomías de los flexores y tenotomía del tibial posterior, seguido de una bota alta de yeso por seis semanas.

3. Deformidad en equino varo (48%)

El equino varo es la deformidad más común del pie en el Mielomeningocele y la más difícil de corregir por la gran tendencia a recurrir. Puede estar presente al nacimiento o desarrollarse secundariamente por actividad de los plantiflexores o invertores y parálisis de los dorsiflexores y evertores.

El pie equino-varo debe ser tratado desde el nacimiento con yesos muy bien acolchados cambiándolos a intervalos muy frecuentes.

La liberación de los tejidos blandos generalmente es necesaria entre los 6 y 24 meses, e incluyen el Aquiles, los flexores, los músculos tibiales, los ligamentos y cápsulas de la parte interna del pie, las cápsulas posteriores del cuello de pie y pie y los tejidos blandos de la parte interna del pie. Si hay retracción de las fascia plantar, se hará fasciotomía.

En algunas ocasiones estaría indicada la transferencia del tibiar anterior o posterior al tercer o cuarto metatarsianos.

Después de la liberación, se inmoviliza en una bota alta de yeso por 6 a 12 semanas, seguido posteriormente de protección con férulas nocturnas o yesos bivalvos y calzado adecuado.

Para la recurrencia del pie equino varo, estaría indicada una nueva liberación acompañada de una cirugía Evans I. En casos rebeldes y en niños mayores de 4 años podría estar indicada una astragalectomía 9.

Toda deformidad en varo residual del retropié se puede tratar con una osteotomía de Dwyer.

La triple artrodesis según Menelaus 7, es mejor diferiría, hasta lograr la madurez esquelética.

4. Deformidad en calcáneo – varo (12%)

La deformidad en calcáneo varo en varo puro está asociada con la función aislada del músculo tibial anterior, que en ocasiones está acompañada del tibial posterior.

La corrección se hace mediante la liberación medial de las partes blandas, y la transparencia del tibial anterior a la parte dorso – externa del pie (4º metatarsiano). En niños mayores se pueden practicar osteotomías tipo Dwyer o astragalectomías.

5. Deformidad en calcáneo (12%)

Es rara y se asocia con una actividad de los dorsiflexores y parálisis de los plantiflexores. Se corrige con capsulotomía tibio astragalina, alargamiento de los extensores de los dedos y transferencia de los músculos tibial anterior y peronero anterior a través de la membrana interósea al Aquiles.

6. Pie convexo congénito Astrágalo vertical (10%)

Es una rara, pero compleja y difícil deformidad del pie en el mielomeningocele y se debe a una valgo del antepie, que conlleva del retropie y talo valgo del antepie, que conlleva a una luxación de la articulación astrágalo – escafoidea.

Los tendones dorsales están muy tensos, el tibial posterior está severamente elongado y los músculos intrínsecos del pie están paralizados. La deformidad está a menudo presente al nacimiento y las Rx muestran un astrágalo vertebral y la articulación astrágalo – escafoidea luxada.

El pie convexo congénito corrige proporcionando un equilibrio muscular satisfactorio, transfiriendo el peroneo lateral corto al escafoides, o si no alcanza, se fija al tendón del tibial posterior y el tibial anterior al cuello del astrágalo para elevar este hueso; previa reducción de la luxación astrágalo escafoidea la cual se estabiliza con un alambre de Kirschner.

La corrección quirúrgica debe hacerse después de los seis meses y antes de los tres años de edad.

7. Deformidad en cavo con garra de los dedos

Esta deformidad se asocia con parálisis de los músculos intrínsecos y actividad de los otros músculos.

La corrección de esta deformidad se obtiene mediante fasciotomía y liberación de cualquier otra estructura de la planta del pie, combinándola o bien con transferencias de los flexores largos a la cara dorsal de las falanges o tenotomías de los flexores. Si existe una deformidad fija se puede resecar la mitad de la falange proximal.

En una reciente publicación Mazur y Menelaus 10 hacen énfasis en que la espasticidad de los miembros inferiores del niño con Mielomeningocele requiere de más procedimientos ortopédicos y quirúrgicos, de más hospitalización y tienen peor pronóstico para la marcha.

Resumen y Conclusiones

  • La frecuencia de la espina bífida en Bogotá es del 0.23 por mil nacimientos vivos. En otras regiones del mundo llega a ser de 4 por mil.
  • La sobrevivencia, en el mielomeningocele, aumenta a medida que avanzan la ciencia y la tecnología. En general, sobreviven un 40 por ciento de los niños que al nacimiento han sido seleccionados para ser corregido quirúrgicamente su defecto neural, y un número pequeño, diferente según los autores, pero que puede llegar a ser del 30 por ciento, de los niños no seleccionados para recibir tratamiento.
  • El MM se acompaña de trastornos funcionales en los miembros inferiores y el tronco, característicos de la lesión neurológica medular y de otras complicaciones generales neurológicas renales, intestinales, disfunción de los miembros superiores, disminución de la talla y trastornos sicomotores.
  • Dadas las severas características de la afección se justifica que la sociedad dicte medidas eugenésicas que permitan evitar el nacimiento del niño deforme, o interrumpir el embarazo que se ha diagnosticado como anormal.
  • Ante la presencia de un recién nacido con MM el cirujano debe saber definir en razón del pronóstico vital y funcional del niño, si éste debe recibir o no un tratamiento intensivo y si su defecto neural debe o no ser corregido.
  • La rehabilitación del niño con MM que ha sobrevivido debe ser integral y debe estar a cargo de un grupo de especialistas médicos y paramédicos, orientados y guiados por un experto en este tipo de pacientes.
  • La columna vertebral es asiento de frecuentes deformidades, concomitantes con el MM, debidas a la presencia de anomalías vertebrales y otros factores que trastornan la estabilidad de la columna. La escoliosos está presente en casi todos los casos. Se debe evitar su progreso, bien sea mediante corsés ortopédicos o procedimientos quirúrgicos específicos. La precosidad de la función espinal debe ser juiciosamente valorada. Los nuevos sistemas de fijación aseguran una más rígida estabilidad y mejores resultados.
  • La cadera frecuentemente pierde sus relaciones normales en el MM por imbalance muscular, posiciones viciosas, retracciones musculares y deformidades secundarias, tanto del ilíaco como del fémur. Las deformidades pueden presentarse al nacimiento o más frecuentemente, durante el crecimiento. Se debe evitar la aparición de la luxaxión, pero una vez establecida se debe definir su tratamiento teniendo en cuenta el pronóstico vital y funcional del paciente, así como la altura de la lesión neurológica. Las técnicas ortopédicas o quirúrgicas son numerosas y su selección está en relación directa con su tipo de alteración.
  • El MM se acompaña con frecuencia de deformidades a nivel de la rodilla: recurvatum, deformidades en flexión, valgo o varus resultantes del imbalance muscular y secundariamente por retracciones musculares, ligamentosas o capsulares. Se debe prevenir su aparición o corregirlas, si estas ya están presentes. Las técnicas quirúrgicas para tratamiento son numerosas y están en relación con el tipo de deformidad existente.
  • El pie, debido a su nivel tan distal de inervación, es quizás el segmento corporal más comprometido en el MM. En él se observan con frecuencia trastornos motores, sensitivos y trófilos: Las deformidades son de tono orden y tiene generalmente como base un imbalance muscular, hecho común en todas las deformidades del miembro inferior, debidas a MM. Se deben evitar o corregir mediante tratamientos ortopédicos o quirúrgicos. La meta final, es la obtención de un pie plantígrado que facilite la función del paciente.
Prótesis de cadera

Prótesis de cadera

¿Qué es una prótesis de cadera?

Una prótesis es un artefacto que se implanta para realizar una determinada función que el cuerpo ha perdido o la realiza de forma muy defectuosa.

La prótesis de cadera se coloca en el lugar que ocupa la articulación de la cadera.

La articulación de la cadera es el encaje que forman la cabeza del hueso del fémur, de forma semiesférica, con el cotilo de la pelvis, que es una cavidad del hueso de la cadera en forma también de semiesfera.

La prótesis de cadera se coloca en el lugar que ocupa la articulación de la cadera.

¿Qué materiales la componen?

Se utilizan aleaciones metálicas, titanio, materiales cerámicos y polímeros. Hoy por hoy sólo estos materiales presentan las condiciones más adecuadas de resistencia, durabilidad y comportamiento ante los esfuerzos que sufrirán una vez implantados en el cuerpo humano.

Artículos de interés

En nuestra sección ‘La tercera edad’ podrá encontrar artículos relacionados:

  • Artritis
  • Artrosis
  • Artrosis de la cadera

¿Qué piezas la componen?

Hay que diferenciar las prótesis parciales de las totales.

Las prótesis totales

Sustituyen tanto la cabeza femoral como el cotilo. La parte que se ancla en el fémur se llama vástago y se le añade una semiesfera o cabeza, que es la parte articular.

  • El vástago se ancla al hueso haciendo que su superficie sea rugosa o recubriéndola de hidroxiapatita. Si el hueso es de mala calidad el anclaje se realiza mediante una capa de cemento especial entre el vástago y el hueso
  • El cotilo protésico tiene una parte que se ancla a la pelvis y una pieza de polietileno que es la que contacta con la cabeza protésica. El anclaje al hueso puede ser a presión, atornillado, roscado o cementado.

Las prótesis parciales

Sustituyen sólo la cabeza femoral, dejando la pelvis intacta. La cabeza protésica puede formar un bloque único con el vástago (prótesis tipo Thompson) o ser extraíble de forma aislada, lo que permitiría en un futuro convertirla en prótesis total: cuando se coloca un cotilo protésico, la cabeza del vástago debe ser más pequeña que en las prótesis parciales.

Nunca se sustituye sólo el cotilo de la pelvis.

Las prótesis de recambio o de rescate se utilizan cuando la primera prótesis ha desgastado el hueso y está suelta. Suelen tener mayor número de piezas para adecuarse a las zonas de pérdida de hueso. El problema es que cuanto mayor sea el número de piezas más rozamiento hay entre ellas, y más residuos o virutas se desprenden, lesionando más el hueso.

¿Cuándo se indica el implante de una prótesis de cadera?

Cuando el tratamiento con medicación, fisioterapia u operaciones previas no consigue mejorar un estado de dolor o invalidez graves, producidos por lesiones de la articulación de la cadera:

  • Coxartrosis (artrosis de la cadera)
  • Artritis reumática (artritis reumatoide, etc.)
  • Necrosis de cabeza femoral (pérdida de la vitalidad del hueso)
  • Fracturas desplazadas de cuello femoral. Son habituales en los ancianos por caídas al suelo. Cuando los fragmentos de fractura están poco desplazados se puede intentar una operación de fijación de fragmentos (osteosíntesis) pero habitualmente están muy desplazadas, por lo que se indica la prótesis y su implantación en los primeros días para evitar una estancia prolongada en cama del anciano.
  • Artrodesis (fusión de los dos huesos) de cadera previa, que provoca al paciente un dolor lumbar intenso.
  • Tumores de cadera.

¿Qué tipo de prótesis conviene a cada paciente?

  • Cuando el estado del hueso es bueno (no hay osteoporosis) se implantan prótesis sin cemento. Cuando existe una osteoporosis, o en personas mayores, se debe unir la prótesis al hueso mediante una capa de cemento especial de polimetilmetacrilato.
  • Los pacientes ancianos con fractura de cuello femoral habitualmente requieren una prótesis parcial. Si son muy mayores o con una expectativa de vida muy limitada se implanta una prótesis con cabeza fija (tipo Thompson) y si el estado general es bueno y tiene una buena perspectiva de vida, se utiliza una cabeza recambiable, por si necesitase en un futuro convertirse en prótesis total.
  • Las prótesis de rescate se emplean para sustituir prótesis que se han aflojado, deformidades graves de cadera (por ejemplo en las displasias) o en tumores de cadera, que requieren una gran extirpación de tejidos. Tienen más piezas y en algunos casos se pueden confeccionar a medida.

¿Qué hacer si se requiere implantar una prótesis de cadera y de rodilla?

Primero se debe operar la cadera. Una vez conseguida la recuperación de la movilidad y la fuerza en el muslo, se implantará la prótesis de rodilla, que requiere una rehabilitación rápida y específica, y para ello es fundamental una cadera útil.

¿Cuándo no se aconseja implantar una prótesis de cadera?

La contraindicación más clara es la infección, ya que los microbios anidan en cualquier material extraño al cuerpo. Habitualmente sólo se pueden erradicar los microbios si se extrae ese material. En el caso de una prótesis es una verdadera tragedia, tanto para el paciente como para el cirujano, por los problemas que derivan tanto del tratamiento como de las secuelas.

La infección no solo se considera en la cadera. Cualquier parte del cuerpo que presente una infección puede enviar sus gérmenes por la sangre hacia la prótesis. La típica infección que pasa desapercibida es la que afecta a los dientes: una muela cariada es un foco de infección aunque no duela ni se inflame. A su vez la prótesis infectada sirve de reservorio, o nido de gérmenes, que en cualquier momento pueden emigrar por la sangre y provocar una infección grave con secuelas que pueden llegar a ser incluso mortales. Por tanto, una infección primero se debe curar, y después implantar la prótesis. El problema es que nunca se tiene el 100% de seguridad de que no se infecte.

Un mal estado de salud que aumente el riesgo de muerte o secuelas graves a causa de la cirugía o la anestesia:diabetes descompensada, lesiones graves del pulmón o corazón, alteraciones graves de la coagulación de la sangre. No obstante en casos moderados el paciente tiene la última palabra, pero tanto él como los familiares deben comprender los riesgos que asume.

En pacientes jóvenes debe retrasarse lo más posible. El hueso suele ser de buena calidad para acoger la prótesis pero la actividad de la persona joven es alta, lo que afloja el implante y obliga a tener que recambiar la prótesis en unos años.

En pacientes encamados la mejor solución por su simpleza y escasos riesgos es la decapitación de la cabeza femoral; se extirpa de tal forma que queda un espacio libre entre el fémur y la pelvis. Tendrá movilidad de la pierna y sin dolor.

¿Cómo se desarrolla la intervención y los días siguientes?

  • Se realiza un estudio preoperatorio que comprende como mínimo un análisis de sangre, una radiografía del tórax y un electrocardiograma. Si el anestesista en la consulta preoperatoria lo precisa, pedirá pruebas más específicas (ecocardiograma, pruebas de ventilación pulmonar, pruebas de alergia, etc.).
  • Se utiliza la anestesia general o bien la raquianestesia (de espalda para abajo). En recambios de prótesis se prefiere la general porque suelen durar bastantes horas.
  • Las incisiones de piel varían según las preferencias del cirujano: normalmente el paciente se verá la cicatriz en la cara lateral de la cadera o bien formando una curva hacia los glúteos (abordaje posteroexterno).
  • Se realiza una profilaxis con heparina cálcica, para prevenir la trombosis venosa, durante un mes aproximadamente desde el mismo día de la intervención.
  • Durante los primeros días se administra un antibiótico intravenoso para prevenir infecciones.
  • A las 48 horas, como muy tarde, se retiran los tubos de drenaje. Su misión es evacuar el sangrado residual que se produce tras la operación.
  • A las 24 horas se suele solicitar un análisis de sangre llamado hemograma control, que evalúa la anemia aguda debida a la pérdida de sangre en la operación (a grosso modo sobre medio litro en las parciales, cerca de un litro en las totales y entre litro y medio y dos litros en las de recambio). En determinados casos se requerirá una transfusión.
  • Se controla el dolor con analgésicos intravenosos durante los primeros días, para después tomarlos por boca durante varias semanas.
  • Si el dolor lo permite el paciente se sienta al día siguiente. Si la prótesis se ha cementado, el apoyo al andar comienza en unos días. Si no es cementada se suele recomendar varias semanas sin el apoyo de esa extremidad.
  • En unos cinco días, con los sueros ya quitados, el paciente paseando con dos muletas (independientemente de que apoye la extremidad o no) y sin complicaciones (seromas, etc.) puede ser dado de alta en el hospital.
  • Si el cirujano teme una posible luxación precoz de la prótesis indicará el encamamiento hospitalario durante varias semanas con la extremidad apoyada en un cajón antirrotatorio, hasta que la cicatriz profunda sea lo suficientemente fuerte como para evitar la luxación (salida de la cabeza femoral de la cavidad articular).
  • Los puntos se pueden retirar a partir del décimo día, en la consulta del traumatólogo.
  • Normalmente no se necesita rehabilitación en un centro específico, porque el paciente rápidamente va cogiendo fuerza y movilidad al andar. La cadera es muy agradecida a corto plazo con las prótesis.

¿Qué complicaciones tiene la prótesis de cadera?

La infección de la prótesis (de cada 100 operados, uno o dos la desarrollan)

  • Cuando se produce en los primeros días o semanas se suele deber a algún germen que penetra por la herida desde el aire o la piel (es imposible esterilizarlos completamente pese a las condiciones de asepsia del quirófano)
  • Cuando aparece más tardía se debe a algún foco de infección a distancia. Lo más frecuente es desde el aparato urinario o por caries.
  • El tratamiento más habitual de la prótesis infectada consiste en su extracción, un tratamiento durante meses con antibióticos (parte del tiempo se administrarán vía intravenosa en el cuello para evitar flebitis en los brazos) y cuando se considera erradicada la infección, se implanta una prótesis de rescate. Hasta ese momento el paciente puede andar con muletas y en muchos casos puede apoyar con relativa fuerza la pierna, aunque no tenga cadera.
  • En determinados casos puede recomendarse una operación sólo de limpieza dejando de momento la prótesis por si el antibiótico consigue eliminar la infección.

Hematoma

Consiste en la acumulación de sangre residual. Se puede sobreinfectar, por lo que se debe drenar: normalmente se introduce una sonda acanalada o unas pinzas por la herida (no suele doler) y se drena por esa zona. A veces es necesario realizar una intervención quirúrgica de limpieza.

Seroma

Lo mismo, pero el líquido es un exudado de los tejidos (linfa, etc.).

Luxación de la prótesis

La pieza femoral se separa de la pélvica.

  • Se presenta en un 5% de los casos aproximadamente y suele asociarse más al abordaje posteroexterno (aunque éste tiene otras ventajas), a un cotilo protésico en posición inadecuada, a un cuello de prótesis corto y a una tensión de la cicatriz o de los músculos insuficiente. En otros casos se debe a un golpe o torsión que la desencaja.
  • El primer episodio requiere anestesiar al paciente y recolocarla sin necesidad de abrir (salvo excepciones).
  • Si se sigue luxando la prótesis tendrá que cambiarse, bien alguno o todos sus componentes.

Trombosis venosa profunda

Supone la formación de trombos en las venas internas de las piernas (aun con la profilaxis puede aparecer). El riesgo es que los trombos se desprendan y emigren como émbolos hacia el pulmón, provocando una embolia pulmonar.

Embolia grasa o bien por cemento

Al perforar el hueso para implantar la prótesis pueden formarse pequeños émbolos de grasa de la médula ósea (el tuétano del hueso), que irán al pulmón. En las prótesis cementadas el cemento entra a presión y puede también provocar embolia.

Lesiones de nervios

Cada vía de abordaje puede lesionar por proximidad a un nervio. Lo más habitual es la lesión del ciático o del nervio del glúteo medio. Suele ser más frecuente en los recambios de prótesis debido a que la cicatriz previa no deja ver bien las estructuras.

Lesiones de arterias

Lo mismo ocurre con las arterias. En los recambios puede lesionarse alguna rama arterial vecina al cotilo.

La fractura del fémur en la zona del vástago por un golpe

Se favorece cuando el hueso tiene osteoporosis. Suele requerir como mínimo una operación de osteosíntesis (fijación de los fragmentos de la fractura). En ocasiones tiene que recambiarse la prótesis.

Las calcificaciones alrededor de la prótesis

A veces son muy voluminosas e impiden la movilidad de la cadera, lo que indica la extirpación quirúrgica cuando se haya detenido su crecimiento (calcificación en fase inactiva). Se pueden prevenir tomando determinados antiinflamatorios durante meses, siempre que no aparezcan lesiones digestivas por su uso.

¿Qué problema fundamental presentan las prótesis?

La prótesis es un artefacto rígido encastrado en un tejido duro pero vivo, que es el hueso. Por tanto la interacción entre ambos cuando la cadera se mueve o se apoya originará tarde o temprano un aflojamiento. El periodo se mide en años. En los jóvenes es inevitable. En los ancianos su esperanza de vida puede concluir antes de que se afloje lo suficiente como para dar problemas. El aflojamiento inicialmente puede no dar síntomas, pero acaba provocando un dolor incapacitante. La prótesis deberá cambiarse en la intervención llamada de revisión o de recambio, que presenta muchos más problemas:

  • Se trabaja en un campo con falta de hueso y con cicatriz profunda que altera las relaciones normales de músculos, nervios, etc. La interve3nción dura más y es mucho más cruenta.
  • Se utilizan prótesis más grandes, con más piezas que darán más rozamiento.
  • Se requiere un volumen importante de injerto de hueso para rellenar huecos. Normalmente se obtiene de un cadáver.

¿Qué puede hacer un paciente con una prótesis de cadera?

  • Debe acudir regularmente a la consulta de su traumatólogo, para detectar posibles aflojamientos u otros problemas.
  • Debe evitar caminar por terreno irregular y los ejercicios de impacto como salto y carrera. No debe cargar pesos excesivos.
  • Puede nadar con moderación y montar en bicicleta (mejor estática y sin resistencia para evitar caídas y no forzar la prótesis).
  • Debe evitar en lo posible ciertos movimientos que fuerzan el encaje protésico y pueden provocar una luxación. Estos dependerán de la vía de abordaje.
  • Debe cuidar su dentadura y acudir asiduamente a su dentista, para prevenir caries. Su dentista debe saber que es portador de prótesis. Si le extrae una muela deberá hacer profilaxis con antibiótico.
  • Ante la sospecha de cualquier infección, aun banal, acudirá a su médico indicando que es portador de prótesis.
  • Ante un dolor en la zona de la cadera consultará primero con su médico de cabecera, y si hay sospecha de infección o aflojamiento lo remitirá a su traumatólogo.
  • Si aparece inflamación en la zona, acudirá a su hospital de referencia indicando que es portador de prótesis.
Tipos de cirugías ortopédicas

Tipos de cirugías ortopédicas

La cirugía ortopédica en general trata un tipo de cirugía que está conectada con diversas condiciones que implican nuestro sistema músculo-esquelético y que básicamente proporciona apoyo a los seres humanos, su estabilidad, forma y movimiento del cuerpo. El cuerpo humano se compone de huesos, músculos, cartílagos, ligamentos, tendones, articulaciones y diversos tejidos conectivos que unen a nuestros órganos y tejidos.

Pasando a la traumatología en sí, el término significa el estudio de las heridas y lesiones causadas por accidentes, así como el tratamiento quirúrgico para reparar el daño. Se conoce comúnmente como una subespecialidad de cirugía ortopédica.

Algunas cirugías que ve la ortopedia son:

CADERA

COLUMNA

HOMBRO

MANO, MUÑECA Y CODO

RODILLA

TOBILLO Y PIE

Pilates y sus beneficios

Pilates y sus beneficios

En los últimos años, deportes como el pilates o el yoga han ido ganando popularidad tanto entre jóvenes como entre personas de más avanzada edad. Este tipo de ejercicios de meditación dista mucho de ser un deporte que se practique habitualmente cuando alguien quiere ponerse en forma o cuando buscamos una actividad física que nos reactive. Sin embargo, no debemos subestimar este deporte por su apariencia, ya que tanto su intensidad como su influencia a todo el cuerpo puede sorprendernos desde la primera sesión.

El pilates es un ejercicio que se recomienda especialmente a personas que han sufrido una lesión muscular o como introducción a personas más sedentarias que quieren comenzar a activarse e introducirse en el mundo del ejercicio físico. Diversos expertos, además, recomiendan el pilates a pacientes con problemas de espalda o que se encuentren en proceso de rehabilitación. A pesar de ello, esta es una actividad que se recomienda a todo tipo de personas; siempre que se realice, por supuesto, bajo la supervisión de un profesional.

¿En qué consiste realmente el pilates?

El pilates consiste en una activación completa de todo el cuerpo mediante sesiones de una hora aproximadamente en las que se trabajan absolutamente todos los músculos con un ritmo suave. Normalmente, en las clases se incorpora una música ligera o sonidos relajantes para que, de esta manera, la mente también conecte con el cuerpo y lleguemos a un ejercicio más completo.

La práctica habitual en el pilates es que se comience ejercitando desde el centro del cuerpo hacia las extremidades, de manera que se vaya siguiendo un orden lógico de activación del cuerpo. A medida que vayamos acostumbrándonos a los ejercicios deberíamos ir aumentando la intensidad y la complejidad de cada uno de ellos, incorporando también ejercicios nuevos e incluso algunos utensilios. Los balones terapéuticos pueden ser un buen complemento para muchos de estos ejercicios y que, de hecho, se utilizan a menudo en los centros de pilates.

¿Qué beneficios me va a aportar?

Además de ayudar en una rehabilitación, practicar pilates al menos dos veces a la semana puede ser muy beneficioso para corregir problemas posturales y fortalecer toda la musculatura de la espalda, de manera que evitemos futuras lesiones y dolores.

Al tener muy en cuenta durante todos los ejercicios el control de la respiración, el pilates nos ayudará además a conseguir un estado de relajación mental y física.

La flexibilidad y la tonificación son los motivos principales por los que personas ya iniciadas y que practican otros deportes optan por combinar esas otras actividades con el pilates; de manera que, sin aumentar el volumen, consiguen estilizar la figura.

A medida que nos vayamos generando una rutina en torno a este deporte iremos notando los beneficios del pilates en las tareas del día a día, y observando cómo adquirimos una mayor vitalidad y fuerza a la hora de realizar actividades más intensas. Esperamos que este artículo os haya resultado de utilidad.

Cómo elegir la rodillera adecuada

Cómo elegir la rodillera adecuada

En este artículo aprenderemos a diferenciar entre distintos tipos de rodilleras con el fin de poder elegir la que más se adapta a nuestras necesidades concretas y no ocasionarnos daños mayores o lesiones.

Normalmente tendemos a pensar que las rodilleras forman parte solamente de los deportistas de alto nivel o que practiquen deportes con gran desgaste en las rodillas. Sin embargo, se trata de un artículo con muchos más usos y destinado a un gran espectro de usuarios ya que, lejos de ser simplemente un complemento, las rodilleras cumplen en muchas ocasiones la función de curar lesiones.

Podemos, por lo tanto, distinguir las rodilleras según sus usos en deportivas o para tratar lesiones.

Deportivas

Sin lugar a dudas, son las que se utilizan mientras se realiza deporte. Este tipo de rodilleras tienen la función de estabilizar los tejidos y dar calor a los músculos mientras se practica el ejercicio para así evitar roturas o lesiones. Las rodilleras deportivas no sirven solamente para algunos deportes, sino que pueden ser recomendables para todo tipo de ejercicios, tanto terrestres como acuáticos.

Por supuesto, todo depende de las necesidades concretas del usuario y de su propia tendencia a sufrir pequeñas lesiones. El tipo de deporteque se practica también influye a la hora de utilizar estas rodilleras. Cuanto más esfuerzo se ejerza sobre las rodillas, más sentido tendrá utilizar rodilleras. El tenis, por ejemplo, es un deporte en el que se ocasionan muchos quiebres en las rodillas por los cambios de dirección y en el que, además, la rapidez también juega un papel importantísimo; por lo que las rodillas suelen sufrir mucho más que en otros deportes.

Existen todo tipo de rodilleras deportivas: más cortas, más largas, más o menos compresivas y con distintos cierres. En primer lugar, es muy importante encontrar la rodillera con la que más cómodos nos sintamos y, en segundo lugar, la que mejor se adapte al deporte que vamos a realizar.

Para lesiones

Cuando se trata de tratar lesiones de rodilla hay que llevar mucho más cuidado a la hora de elegir una rodillera y no debemos hacerlo a la ligera; sobre todo si nos encontramos en el proceso de recuperación de una intervención quirúrgica o una lesión como un esguince o una rotura de ligamentos.

Lo ideal es que, para estos casos, nos dejemos aconsejar por un especialista ya que, dependiendo del tipo de lesión y del grado de recuperación en el que nos encontremos, necesitaremos un tipo de rodillera u otra. Existen rodilleras para lesiones con distintos niveles de flexibilidad, compresión y longitud que sirven para tratar distintos tipos de lesiones y garantizar que se adapten a cada usuario.

Por último, debemos aclarar que las rodilleras, aunque sean específicas para tratar lesiones, no son un remedio en sí mismo y que, dependiendo del tipo de lesión, irán acompañadas de otros tratamientos paralelos de rehabilitación. Por eso, ante la duda, Ortopedia Plussiempre recomienda pedir consejo a un médico o un especialista.

Andadores para mejorar la calidad de vida

Andadores para mejorar la calidad de vida

Muchos son los casos de personas mayores a las que les da vergüenza usar un andador y, además, creen que usarlo les hace menos válidos, pero la realidad no es esa. Con la edad, la musculatura de las piernas va perdiendo volumen pero, en ningún caso, debemos dejarles que piensen que esto se ha convertido en un problema o hacerlos sentir un incordio.

Un andador supone un simple punto de apoyo al caminar o un pequeño empujón al levantarse. Debemos hacerles entender que un andador les proporcionará seguridad e independencia al andar, ya que puede evitar caídas, lesiones y disminuir el cansancio. También, puede ayudar a alargar los paseos que tanto gustan y despejan.

En la actualidad, existe una inmensa variedad de andadores que no solo permiten caminar con seguridad. Accesorios como bolsas, asientos o mesillas hacen que estos aparatos se conviertan en un producto aún más útil.

Conseguir la comodidad total usando un andador debe ser lo más importante a la hora de la elección. Para empezar debemos determinar dónde se usará, ¿será para interior, exterior o para ambos? Los andadores para exterior suelen ser de acero inoxidable o de aluminio y bastante ligeros para hacer que su manejo sea muy sencillo. En cambio, los andadores para interior tiene un ancho menor para facilitar el paso a todos los rincones del hogar. Mientras, los andadores válidos tanto para interior como para exterior mezclan las propiedades de los de interior y los de exterior y lo convierten en un producto polivalente.

Otra característica a tener en cuenta a la hora de adquirir un andador son las ruedas. Existen andadores fijos, es decir, sin ruedas; andadores con dos ruedas delanteras; andadores con ruedas delanteras dobles e incluso con cuatro ruedas.

Los andadores fijos incorporan en sus cuatro patas conteras antideslizantes que evitan resbalones, los que tienen ruedas facilitan el desplazamiento ya que no tienen que levantarlo a cada paso, como ocurre con los fijos. La doble rueda delantera aporta solidez y con un andador de cuatro ruedas conseguiremos aumentar la maniobrabilidad.

También debemos tener en cuenta el peso del usuario. Depende de la estructura de fabricación, los andadores pueden soportar pesos desde 100 kilos hasta los 270, que deberemos buscar como andadores bariátricos.

Además de todas estas características, la tipología del puño es muy importante: anatómicos, blandos, de altura regulable e incluso con sujeción axilar o de antebrazo.

El desarrollo de los andador es inmenso, cubren cualquier necesidad de la persona. Trabajar para que las personas mayores comprendan que usar un andador no les devalúa como personas es fundamental. El uso del andador solo debe hacerles ganar un plus de confianza en ellos mismos y proporcionarles un mayor grado de independencia.

La importancia de elegir bien tu bastón

La importancia de elegir bien tu bastón

Una lesión en una pierna no debe suponer mayor problema. Para poder caminar con relativa normalidad podemos elegir entre el uso de muletas o de bastones. Las muletas suelen estas más enfocadas a un uso temporal como pueden ser esguinces, fisuras, post operatorios… En cambio, un bastón es más utilizado por personas con dificultades de movilidad de carácter permanente y para aquellos usuarios de edades más avanzadas con necesidad de un punto de apoyo extra a la hora de caminar.

Un bastón es un dispositivo ortopédico, con forma de vara, que se lleva en la mano y sirve para apoyarse y mantener el equilibrio a la hora de caminar. En él podemos distinguir 3 partes de forma sencilla: el puño, la caña y la contera.

El puño, zona diseñada para coger el bastón, suele ser curvo u horizontal y debe permitir un agarre fácil, cómodo y correcto.

La caña es la parte alargada del bastón y la podemos encontrar fabricada de muchos materiales y con gran variedad de diseños.

La contera es la pieza de apoyo en la que termina la caña. Esta sirve para mejorar la fijación del bastón al suelo y evitar resbalones.

La elección del mejor bastón para nuestras necesidades es crucial, por ello, antes de elegir el diseño debemos elegir la medida. La altura correcta a la que debe quedar la empuñadura será a 5 cm por debajo del hueso de la cadera o bien la altura de la muñeca en reposo. Además, se recomienda situar el bastón como apoyo a la pierna contraria dañada.

En la actualidad los materiales, las formas y los diseños de los bastones se han multiplicado. Hemos pasado de los típicos soportes de madera a un sinfín de modelos que satisfacen las necesidades y los gustos de todos.

Los bastones de madera siguen siendo la elección más habitual pero el listado de tipos de madera se ha visto incrementado inmensamente: de haya, de bambú, de bubinga… que garantizan ligereza a la vez que resistencia y, por supuesto, las cañas de estos bastones tienen gran cantidad de colores, tallados, estampados que los convierten en una solución perfecta como impulso al caminar para hombres y mujeres de todas las edades.

La siguiente gran categoría son los bastones de aluminio un elemento tremendamente ligero y resistente que soporta grandes pesos, condiciones climáticas adversas, etc. Esta tipología destaca también porque suelen ser regulables en altura y mucho de ellos incluso plegables. Además, resisten mucho mejor el agua.

También podemos encontrar otro tipo, los bastones de fibra de carbono, un revolucionario material que aporta una ligereza extrema garantizando una resistencia mucho más grande.

A parte de los materiales, debemos elegir un puño que de adecue a nuestras necesidades y que nos aporte comodidad. Las empuñaduras más comunes son la forma de gancho o la forma de T. Los puños curvos están recomendados en menor medida ya que disminuyen la fuerza ejercida en el punto de apoyo, mientras que las empuñaduras horizontales garantizan una mejora del equilibrio concentrando toda la fuerza de apoyo ejercida por el usuario justamente sobre la caña. Además, los puños suelen tener un diseño anatómico, ergonómico y blando que aporta confort y calidad en cada apoyo.

La gran diferencia de gustos y necesidades hace que aparezcan también, bastones con tres y cuatro patas, lo que permite que se mantengan en pie por sí solos, bastones con asiento que permiten descansar en cualquier lugar e, incluso, con sistema de iluminación independiente que hace que la carencia de luz no sea un problema y facilita los desplazamientos durante la noche.

Por último, no debemos olvidar el tipo de contera. Las conteras son la pieza que entra en contacto con el suelo y, por tanto, deben garantizar la mejor sujeción y evitar que se produzcan resbalones. Existen modelos de muchos materiales: caucho, goma, aluminio, acero… pero lo fundamental es que se adapte a la perfección al diámetro de la caña del bastón, que eviten los resbalones y que insonoricen el impacto del bastón contra el suelo.

Como podemos ver, la elección del bastón es bastante sencilla pero se deben tener en cuenta todas las necesidades del usuario: la altura y el peso de la persona y del bastón, el uso que se le vaya a dar, forma del puño… para conseguir que su uso sea confortable y plenamente saludable.

¿Cómo usar bien las muletas?

¿Cómo usar bien las muletas?

Una muleta o bastón inglés es un dispositivo de ayuda para caminar que proporciona un soporte adicional a las piernas durante un desplazamiento.

Cuando sufrimos una lesión en las extremidades inferiores podemos optar a usar una o dos muletas como ayuda al caminar para aumentar el grado de equilibrio y estabilidad o para reducir el dolor si no podemos apoyar el pie o la pierna en el suelo. La opción de usar dos muletas ser la más usada ya que aumenta el número de puntos de apoyo del cuerpo y facilita y acomoda el desplazamiento.

Antes de utilizar las muletas debemos elegirlas bien y asegurarnos de que cumplen con nuestras necesidades, es decir, que soporten el peso de nuestro cuerpo, que tengan la altura adecuada, que sean ligeras… Para evitar malas posturas y contracturas musculares, el puño debe quedar a la altura del hueso de la cadera y la zona de apoyo del antebrazo debe quedar a unos 10 cm por debajo del codo.

La muleta se coloca siempre en el lado contrario a la pierna lesionada ya que su función real no es sustituir a la pierna lesionada sino servirle de apoyo y disminuir la carga. Así, nos aseguramos de que cuando la pierna afectada esté avanzando, la mano con el bastón estará también delante y ganar así una mayor superficie de apoyo que soporte el peso del cuerpo. Es decir, que si la pierna lesionada es la derecha, llevaremos el bastón en la mano izquierda y viceversa.

Una vez elegida la muleta y bien posicionada y regulada podremos llevar a cabo varias formas de desplazamiento diferenciadas por el número de puntos de apoyo y que serán seleccionadas según las capacidades del usuario y/o sus dolores:

–       4 puntos de apoyo, es decir, usar las dos muletas y los dos pies. Este formato se usa cuando ambas piernas están débiles ya que garantiza una mayor estabilidad. La forma es de llevar a cabo esta marcha es muy sencilla pero la velocidad de desplazamiento disminuye considerablemente: la muleta izquierda, pie derecho, muleta derecha y pie izquierdo.

–       3 puntos de apoyo: cuando hay daño en una de las piernas y es necesario eliminar la carga de peso de la pierna afectada. Para ello debemos mover hacia delante primero las dos muletas cargando todo el peso del cuerpo primero en los brazos y luego la pierna sana (apoyando todo el peso en ella).

–       Con 2 puntos de apoyo existen dos formas diferentes. Se trata de un sistema de desplazamiento más rápido pero, a su vez, más complejo.El primero se recomienda a pacientes con problemas en las dos piernas que deberán mover la muleta izquierda y el pie derecho a la vez y, luego, la muleta derecha y el pie izquierdo a la vez y así sucesivamente. La segunda forma trata la incapacidad para cargar el peso completamente en ambas piernas pero necesita gran resistencia en los brazos. Es necesario mover ambas muletas hacia adelante, cargando todo el peso en las dos muletas y mover las piernas hacia adelante y al mismo tiempo, avanzándolas a las muletas.

El uso de muletas significa que existe un problema en las extremidades inferiores por lo que no debemos tener prisa en la recuperación y menos aún en nuestros desplazamientos. Además, sus usuarios deben seguir ciertos consejos de seguridad a la hora de usarlas como son evitar desplazamientos sobre superficies resbaladizas, intentar llevar calzado con suela antideslizante, mantener las conteras de apoyo en perfecto estado o tener las manos completamente desocupadas. Seguir todas estas recomendaciones garantizan una rehabilitación satisfactoria y desplazamientos más seguros y cómodos.