En los últimos años, deportes como el pilates o el yoga han ido ganando popularidad tanto entre jóvenes como entre personas de más avanzada edad. Este tipo de ejercicios de meditación dista mucho de ser un deporte que se practique habitualmente cuando alguien quiere ponerse en forma o cuando buscamos una actividad física que nos reactive. Sin embargo, no debemos subestimar este deporte por su apariencia, ya que tanto su intensidad como su influencia a todo el cuerpo puede sorprendernos desde la primera sesión.

El pilates es un ejercicio que se recomienda especialmente a personas que han sufrido una lesión muscular o como introducción a personas más sedentarias que quieren comenzar a activarse e introducirse en el mundo del ejercicio físico. Diversos expertos, además, recomiendan el pilates a pacientes con problemas de espalda o que se encuentren en proceso de rehabilitación. A pesar de ello, esta es una actividad que se recomienda a todo tipo de personas; siempre que se realice, por supuesto, bajo la supervisión de un profesional.

¿En qué consiste realmente el pilates?

El pilates consiste en una activación completa de todo el cuerpo mediante sesiones de una hora aproximadamente en las que se trabajan absolutamente todos los músculos con un ritmo suave. Normalmente, en las clases se incorpora una música ligera o sonidos relajantes para que, de esta manera, la mente también conecte con el cuerpo y lleguemos a un ejercicio más completo.

La práctica habitual en el pilates es que se comience ejercitando desde el centro del cuerpo hacia las extremidades, de manera que se vaya siguiendo un orden lógico de activación del cuerpo. A medida que vayamos acostumbrándonos a los ejercicios deberíamos ir aumentando la intensidad y la complejidad de cada uno de ellos, incorporando también ejercicios nuevos e incluso algunos utensilios. Los balones terapéuticos pueden ser un buen complemento para muchos de estos ejercicios y que, de hecho, se utilizan a menudo en los centros de pilates.

¿Qué beneficios me va a aportar?

Además de ayudar en una rehabilitación, practicar pilates al menos dos veces a la semana puede ser muy beneficioso para corregir problemas posturales y fortalecer toda la musculatura de la espalda, de manera que evitemos futuras lesiones y dolores.

Al tener muy en cuenta durante todos los ejercicios el control de la respiración, el pilates nos ayudará además a conseguir un estado de relajación mental y física.

La flexibilidad y la tonificación son los motivos principales por los que personas ya iniciadas y que practican otros deportes optan por combinar esas otras actividades con el pilates; de manera que, sin aumentar el volumen, consiguen estilizar la figura.

A medida que nos vayamos generando una rutina en torno a este deporte iremos notando los beneficios del pilates en las tareas del día a día, y observando cómo adquirimos una mayor vitalidad y fuerza a la hora de realizar actividades más intensas. Esperamos que este artículo os haya resultado de utilidad.