La Ginecología es la rama de la medicina que se ocupa del seguimiento y cuidado de la salud femenina fuera del embarazo. Su espectro de actividad va desde la niña prepuberal (ginecología infanto-juvenil) hasta la mujer madura post-menopáusica.

Desde siempre Ginecología y Obstetricia han estado muy unidas, incluso se llegó a pensar que eran lo mismo, por eso creemos que es necesario tener muy clara la diferencia entre ambas especialidades.

Obstetricia viene del verbo latino “obstare”, que significa“ponerse enfrente” “estar delante” o lo que aplicado a la clínica viene siendo el estar delante de/y asistir a la mujer en el parto y al feto. En cambio, Ginecología viene del griego y significa Ciencia de la Mujer. Así pues, la Ginecología es el todo, la biología y la patología de la mujer, siendo la Obstetricia la medicina de la embarazada y de la parturienta.
También cabe mencionar que en un sentido restringido, al estudio de las enfermedades que afectan al aparato genital femenino fuera del embarazo (motivo de este blog) le llamamos Ginecología.

Ésta es una especialidad que busca en la mujer un sentido pleno de confianza hacia su ginecólogo/a para contar sus síntomas y sensaciones. De este modo, el especialista podrá llevar a cabo una correcta valoración y tratamiento de la paciente.

Obviamente, una visita al ginecólogo no es nada agradable, por lo menos mientras no se tiene un poco de confianza y trato con la persona que tienes en frente. Para ello, en la recogida de los datos de la anamnesis, el diálogo no será forzado, con finalidad de aumentar la comunicación entre la paciente y el médico, permitiendo una exposición espontánea de los síntomas y el motivo de la consulta.