Muchos padres aun nos preguntan porque sus hijos deben ir al odontopediatra, y no al dentista de la familia. La respuesta es tan sencilla como que los dentistas infantiles están especializados tanto en los tratamientos médicos a aplicar como en la manera de tratar a los pequeños.

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LA AYUDA DEL ODONTOPEDIATRA

Un odontopediatra tiene la formación necesaria para manejar la posible ansiedad de un niño y ayudarle a tener un comportamiento más cooperativo, que ayudará también a que el tratamiento sea mucho mejor.

 

¿POR QUÉ UN NIÑO TIENE ANSIEDAD EN EL DENTISTA?

La sensación de dolores un motivo claro para que un pequeño tenga miedo a ir al dentista, pero no es el único. También la falta de confianza en el odontopediatra es un motivo básico para que la ansiedad de un niño aumente en la consulta. Esta sensación de sentirse intimidado por los profesionales médicos ha de ser muy importante para que un niño tenga este miedo.

Igualmente, muchos niños tiene miedo a ir al dentista porque sus padres no les han explicado qué va a suceder en la consulta, y la verdad es que los dentistas de adultos no tienen el tiempo ni la formación necesarios como para poder contarle a un niño pequeño en palabras que pueda entender qué tratamiento le aplicará. Un odontopediatra sí que tiene los recursos adecuados para solucionar esto.

LA ACTITUD DEL ODONTOPEDIATRA

Los especialistas en odontopediatría de nuestra clínica dental infantil de Barcelona saben qué deben hacer para evitar que el niño tenga ansiedad cuando acude a su consulta. De hecho, cuentan con la formación adecuada para establecer un plan de acción individualizado y personal, que se adapte a las características y reacciones de cada paciente.

Uno de sus primeros objetivos será relajar al niño hablándole con naturalidad y haciéndole entender de manera asequible qué ocurrirá en la consulta. La misma actitud tomará con los padres, ya que es esencial que ellos estén tranquilos para que puedan transmitir esta sensación al pequeño.

CREAR UN AMBIENTE AGRADABLE

El odontopediatra pondrá todo de su parte para evitar que tu hijo pueda asustarse y tener sensación de ansiedad en su consulta. Por eso, los instrumentos más aparatosos no están nunca al alcance de la vista de los niños, y recurre a la música y a los juegos – incluso con elementos propios del dentista, como una mascarilla – para que los pequeños se distraigan y no piensen en lo que va a suceder.

Con estas pautas, y no mostrándose nunca autoritario, el niño olvidará poco a poco su miedo y conseguirá entrar en la consulta de su odontopediatra normalmente.