La Ozonoterapia es la técnica que utiliza al ozono como agente terapéutico, ayuda a la diabetes, artritis, insuficiencia renal, hernia de disco, dolor de rodillas, dolor lumbar entre otras.  El Ozono Medicinal, es en realidad una mezcla de un 5% de Ozono como máximo y un 95% de Oxígeno. (Stockbucher, 2002).

La terapia con Ozono es una terapéutica con principios farmacológicos claros, utiliza las propiedades químicas de un gas para transformar moléculas específicas en el organismo, las cuales llevan a cabo diferentes efectos fisiológicos y terapéuticos. Sus propiedades son medibles y comprobables. La Ozonoterapia ha mostrado y sigue mostrando su efectividad en el tratamiento de diversas enfermedades, con bajo costo y formas de administración relativamente fáciles de aplicar.

 

 

Efectos fisiológicos del Ozono.

El ozono a concentraciones terapéuticas ha mostrado la capacidad de promover cambios en diversos aspectos fisiológicos. Reacciona con los ácidos grasos polinsaturados, los cuales van a formar como resultado de la reacción química de oxidación lipídica especies reactivas del oxígeno como H202 y moléculas aldehídicas como son el 4-hidroxinonetal (4-HNE) y el 4-hidroxihexenal (4-HHE). Este flujo de H202 dentro de la célula provoca una serie de reacciones bioquímicas que producen cambios en células de la sangre como son: la activación de la glucolisis en los eritrocitos con un incremento en la producción de ATP y 2,3-difosfoglicerato, así como un incremento en la liberación de oxigeno por parte de la hemoglobina a nivel tisular; a nivel de los leucocitos ocurre un aumento en la actividad fagocítica y un incremento en la liberación de interleucinas como la IL-8 y el FNTƔ; finalmente, a nivel plaquetario se observa un aumento en la liberación de Factor de crecimiento plaquetario, Factor de crecimiento tisular beta 1 e IL-8, lo que tiene relevancia en la cicatrización de ulceras por ejemplo (Bocci, Zanardi, & Travagli, 2011).

Los productos de la oxidación de los lípidos como el 4-HNE y el 4-HHE van a incrementaro la activación de la síntesis de la Ɣ-glutamato cisteína ligasa, Ɣ-glutamil transferasa, Ɣ-glutamil transpeptidasa, la heme-oxigenasa-I (HO-1) y enzimas antioxidantes como la superóxido dismutasa, la GSH-peroxidasa, la catalasa y la G6PDH una enzima critica durante la eritropoyesis (Bocci, Zanardi, & Travagli, 2011), lo que que previene y mejora estados patológicos asociados con cardiomiopatía, isquemia crónica de las extremidades, hipertensión, endotoxemia, trasplante de órganos, infecciones crónicas, enfermedades pulmonares, diabetes, hernia de disco, dolor de rodillas, dolor lumbar y enfermedades autoinmunes (Bocci, Aldinucci, Mosci, Carraro, & Valacchi, 2007En concentraciones más altas de las que se administran por vías parenterales, el ozono tiene la capacidad de inactivar bacterias, virus, hongos y protozoarios: rompe la membrana celular en bacterias a través de la oxidación de fosfolípidos, e inhibe el crecimiento celular en algunos estadios; y en virus, daña la capside e inhibe el ciclo reproductivo (Elvis & Ekta, 2011), lo que ha dado lugar a su utilización como antimicrobiano desde el siglo pasado (de Souza, y otros, 2010) (Gupta & Mansi, 2012) .

La activación del sistema inmune se alcanza con concentraciones de 30 a 55 μg/cc, dicha dosis aumenta la producción de interferón, de factor de necrosis tumoral y de interleucina-2. La producción de IL-2 lanza una cascada entera de reacciones inmunológicas subsecuentes (Elvis & Ekta, 2011). Además el ozono puede ejercer un efecto antitumoral a través de la inducción de Nrf2 por medio de un efecto de estrés oxidativo moderado y de suprimir  el NFκB que es un factor inducción de inflamación y de proliferación celular. Además la activación del Nrf2 conduce a un efecto protector contra enfermedades degenerativas como el Alzheimer y el Parkinson; así como contra enfermedades cardiovasculares, enfisema pulmonar, inflamación y el envejecimiento