La obesidad infantil es algo que cada vez afecta a más niños en España pero que, sin embargo, se puede evitar o al menos combatir con una serie de buenos hábitos que, en ningún caso, se han de saltar. Y es que la salud de un niño es fundamental para su desarrollo en todos los sentidos y la obesidad es un problema a la hora de llevar a cabo dicho desarrollo, intentar atajarlo es la clave.

Pues bien, a pesar de que hoy en día los padres tienen poco tiempo con su trabajo es fundamental guardar un orden en la alimentación del niño. Evitar alimentos procesados, congelados, bollería y frituras en exceso serán la clave. Dedicar cinco minutos para preparar o dejar preparada la merienda del niño y evitar que vaya a la panadería es un gesto que cuesta poco y se convertirá en todo un símbolo de cómo se alimenta el pequeño.

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Y es que la alimentación de los niños ha de ser sana y equilibrada. Aseguraros que toma las cantidades recomendadas a la semana de pescado, carne, verduras, frutas, lácteos y cereales y que lo hace del mejor modo posible: evitando frituras o complementos llenos de azúcar.

No a los refrescos. Es normal que los niños quieran tomar refrescos porque les guste su sabor pero no hay que olvidar que contienen grandes cantidades de azúcares. Así que lo mejor será guardar un día a la semana o cada quince días en el que el niño pueda comer algún refresco o dulce pero nada más. En el caso de losdulces será mucho mejor que sean caseros a que se correspondan con piezas de bollería industrial. Solamente con una alimentación cuidada, vigilada por los progenitores y con buenas prácticas el pequeño podrá evitar caer en la obesidad o, en su defecto, combatirla.