La cavidad abdominal está cubierta por una capa de músculos que normalmente mantiene a los órganos en su lugar. Si un segmento de esa pared muscular se debilita, puede asomar por ella una porción de algún órgano intracavitario.

La hernia abdominal es la protrusión o salida, ocasional o permanente, de un órgano o contenido de la cavidad abdominal, a través de un orificio anatómicamente constituido.

Esta protrusión se exterioriza cuando, por diversas razones, congénitas o adquiridas, los orificios anatómicos mencionados se debilitan y se vuelven incompetentes para contener las vísceras abdominales sometidas a una presión intracavitaria constante.

Las hernias abdominales más frecuentes se localizan en la parte anterior del abdomen  desde el apéndice xifoides (parte baja del torax) hasta ambas regiones inguinales e inmediatamente por debajo de éstas. Se las denomina según su ubicación:

  • Hernia Epigástrica: se encuentra en la línea media (línea blanca) entre la apófisis xifoides y el ombligo.
  • Hernia Umbilical: sobre la región de la cicatriz umbilical.
  • Hernia Inguinal: por sobre el pliegue inguinal y por fuera del pubis.
  • Hernia Crural: se sitúa por debajo del pliegue inguinal en la raíz del muslo.

Aproximadamente el 85% se presentan como hernias de la región Inguinal (Inguino-crurales) y 10% como umbilicales. Las inguinales son más frecuentes en hombres y las umbilicales y crurales más frecuentes en la mujer y relacionadas, las primeras, al embarazo y la obesidad.

¿Cuáles son sus síntomas?

Por lo general el paciente que presenta una hernia inguinal refiere un bulto o tumefacción en la región afectada que aparece durante los esfuerzos o la actividad diaria y puede desaparecer durante el reposo en posición acostado.

También es muy frecuente la aparición de hernias inguinales que no se manifiestan como bultos a dicho nivel sino tan sólo con molestias vagas e imprecisas sobre todo al caminar o al hacer esfuerzos.

La mayoría de las hernias no representan un riesgo grave, pero si se obstruye un segmento de intestino o se corta el suministro de sangre a este como consecuencia de un atascamiento o estrangulación, puede desencadenar una emergencia.

El diagnóstico se realiza en el consultorio a través del examen físico y, en ocasiones  el estudio complemetario que debe indicarse y confirma la hernia es la ecografía.

¿Cuál es su tratamiento?

La cirugía es el único tratamiento con el que se puede reparar una hernia abdominal de manera permanente y va dirigido a impedir su evolución natural manifestada frecuentemente por agrandamiento de la misma o atascamiento (su complicación más temida) y que obliga a indicar una cirugía de urgencia.

El procedimiento quirúrgico permite reintroducir el contenido herniario a la cavidad abdominal y realizar una plástica o reparación del defecto utilizando una prótesis o malla fijada a los tejidos profundos con una técnica libre de tensión.

Estos procedimientos se realizan en forma ambulatoria o con internación de corta estancia institucional debido a que disminuyen el dolor post operatorio, se logra un menor uso de drogas analgésicas y permiten una rápida deambulación y reinserción a las actividades habituales.

Otra opción para el tratamiento de las Hernias Abdominales en la actualidad, es el abordaje mínimamente invasivo Videolaparoscópico que se realiza a través de la imágenes brindadas por una pequeña óptica introducida en la cavidad abdominal. El cirujano opera a través de tres punciones y, al no requerir incisión quirúrgica, se consigue un  mayor confort post operatorio con escaso dolor, buen resultado cosmético, inmediata deambulación y rápida reinserción al trabajo y actividades deportivas.