La contaminación no solo ha demostrado tener graves riesgos para la salud, empezando por las enfermedades cardiovasculares y pulmonares, sino que incluso recientemente hemos tenido datos de que cada año la contaminación mata a millones de personas de forma directa.

Ahora bien, ¿es posible que la contaminación contribuya a aumentar el riesgo de obesidad? Aunque suene extraño, un estudio realizado por la Universidad de Duke y publicado enFASEB Journal sugiere que sí.

La contaminación y la obesidad

diabetes y obesidad

En el estudio, llevado a cabo por Junfeng “Jim” Zhang y sus colegas, se colocó a ratas de laboratorio embarazadas y a sus crías en dos cámaras: Una cámara exponía de forma directa a las ratas al aire contaminado de Pekín, y la otra cámara disponía de un filtro que eliminaba la mayor parte de partículas contaminantes.

Tras el paso de sólo 19 días, los pulmones e hígados de las ratas embarazadas expuestas a la contaminación aumentaron de tamaño y se inflamaron. Además, mostraron hasta un 50% más de colesterol LDL (o “colesterol malo“) en sangre, hasta un 46% más de triglicéridos y hasta un 97% más de colesterol total. Por si fuera poco, también se detectó un aumento de la resistencia a la insulina, un signo precoz de diabetes tipo 2, en comparación a sus compañeras que respiraban aire limpio.

¿Por qué la contaminación altera el metabolismo?

metabolismo_humano

Todos estos datos han dado como conclusión que la contaminación altera el metabolismo de forma tan drástica que, en consecuencia, se llega a un estado de obesidad. Es más, las ratas expuestas a la contaminación aumentaron de peso de forma significativa, a pesar de seguir la misma dieta que sus pares que respiraban aire limpio.

Las crías de ratas, que también se encontraban en las cámaras, también mostraron resultados similares.

Cabe destacar, asimismo, que todos estos resultados negativos se produjeron de forma más drástica tras el paso de 8 semanas de estudio. Durante las primeras 3 semanas hubo efectos negativos, pero parece ser que la exposición a largo plazo es la que realmente genera los cambios inflamatorios y metabólicos continuos.

Esencialmente lo que se produce, según los investigadores, es un gran estrés oxidativo a causa del aire contaminado. Esto provoca la inflamación orgánica y del sistema circulatorio, y en consecuencia se producen los cambios metabólicos como la resistencia a la insulina o el aumento de colesterol y grasa en sangre.

Así concluye el estudio Zhang:

“Dado que la inflamación crónica es un factor conocido de obesidad, y que las enfermedades metabólicas como la diabetes y la obesidad están estrechamente relacionadas, creemos que nuestros resultados proporcionan pruebas claras de que la exposición crónica a la contaminación atmosférica aumenta el riesgo de desarrollar obesidad.

Si se traducen y verifican estos hallazgos en seres humanos, sería necesario y urgente reducir drásticamente la contaminación atmosférica, dada la creciente carga de riesgo de obesidad existente en el actual mundo contaminado”