PEDIATRAS EN CANCÚN

La pediatría impartida por los pediatras son la especialidad médica que estudia al niño y sus enfermedades, los pediatras estudian tanto al niño sano como al enfermo.Cronológicamente, los Pediatras atienden niños desde el nacimiento hasta la adolescencia. Dentro de ella se distinguen varios periodos: recién nacido (primer mes de vida), lactante (1-12 meses de vida), párvulo (1-6 años), escolar (6-12 años) y adolescente (12-18 años).

 

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Dr. Arsenio E. Hernández Flota
Cirujano Pediatra Neonatal

Cirugia Laparoscopica | Broncoscopia
| Esofagoscopia | Cistoscopia
Cirugia de Tórax | Cirugia Oncologica
Malformaciones Urinarias.

Diagnóstico, cuidado preoperatorio y postoperatorio de los problemas quirúrgicos en niños y adolescentes

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Dra. Luz Elena Carmona Gonzalez
Pediatra

 

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Dra.Leslie Gomez

 

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Dra. Bertha Madero Jaramillo

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Dra. Karina Gomez Polo

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Dr.Victor Manuel Solis Kitsu

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Enfermedades comunes en bebes

Enfermedades comunes en bebes

Durante el primer año de vida las enfermedades del bebé son frecuentes y en ocasiones peligrosas. Es muy importante consultar con los pediatras cuando tengamos dudas sobre el estado del bebé. En los primeros meses de vida (menos de 3 meses) las infecciones pueden ser graves, por lo que si el bebé tiene fiebre debe consultarse en un hospital, donde generalmente se les realizará una analítica de sangre y orina.

Conoce las enfermedades importantes en el primer año de vida del bebé

Las infecciones más frecuentes durante el primer año del bebé son:

1. Las infecciones respiratorias (catarros de vías altas, neumonías, bronquiolitis).

Las infecciones respiratorias pueden afectar a las vías altas (catarro de vías altas), en cuyo caso constituye una enfermedad frecuente, pero leve. El niño se encuentra incómodo por la congestión nasal y la tos, puede comer un poco menos, y suele mejorar con lavados nasales y humedad ambiental.

Si afecta a las vías respiratorias bajas la enfermedad es más seria. Puede tratarse de una bronquiolitis (afectación de los bronquiolos) que en ocasiones requiere ingreso hospitalario y tratamiento específico. También puede tratarse de una neumonía, que si son de etiología bacteriana requieren tratamiento antibiótico (oral o intravenoso en caso de que requieran ingreso).

2. Las otitis

Las otitis son una de las infecciones más frecuentes. Es una infección generalmente bacteriana, a veces como complicación de un catarro de vías altas, y que según la edad puede evolucionar bien sin antibiótico o requerir antibiótico. En el primer año de vida hay que tratarlas con antibiótico. Suelen ser muy molestas y dolorosas, el bebé se despierta llorando por la noche y no quiere comer porque le duele el oído al tragar.

3. Las gastroenteritis

Las gastroenteritis también son muy frecuentes, generalmente de origen vírico, que no requieren tratamiento específico, pero sí necesitan ser muy constantes con la hidratación oral. El bebé debe ingerir suficiente líquido (suero de rehidratación oral) para no sufrir una deshidratación. El bebé puede tener vómitos, diarrea o ambos.

4. Las infecciones de orina

Las infecciones de orina deben ser descartadas ante un bebé de menos de uno o dos años con fiebre sin foco claro. Se realizará una tira reactiva de orina que nos dará una idea de si tiene infección o no y se recogerá un cultivo de orina antes de iniciar el tratamiento antibiótico. En algunas ocasiones según la edad del niño y según su afectación del estado general requieren ingreso hospitalario.

5. Las infecciones cutáneas

Las infecciones de la piel y de los tejidos blandos suelen requerir tratamiento antibiótico (oral o tópico según los casos), y en ocasiones también ingreso hospitalario. Algunas infecciones con afectación cutánea, como las enfermedades exantemáticas (varicela, sarampión, rubeola, exantema súbito, urticaria infecciosa…) son de origen vírico y no suelen requerir tratamiento antibiótico salvo en casos específicos de sobreinfección o complicaciones.

Las enfermedades en niños más comunes

Las enfermedades en niños más comunes

Las enfermedades en niños más comunes son las infecciones producidas por virus o bacterias, que se caracterizan por su rápida transmisión de un niño a otro por vía oral. Las más frecuentes son padecimientos respiratorios y las enfermedades diarreicas.

Actualmente, la mayoría de las infecciones víricas se previenen gracias a la vacunación, que actúa reforzando las defensas del niño; su aplicación constituye la medida de prevención más efectiva contra algunas enfermedadesgraves como la poliomelitistuberculosisdifteriatos ferinatétanos ysarampión.

 Por ello, en Salud180 te informamos sobre 5 infecciones muy comunes entre los pequeños.

1. Bronquitis

Es una inflamación de los bronquios, acompañada de tos y expectoración. Puede ser de corta duración (aguda) o crónica, es decir, que dura por mucho tiempo y recurre a menudo. En la mayoría de los casos, se debe a un catarro o a una gripe mal cuidados.

 La bronquitis aguda generalmente sigue a una infección respiratoria, y afecta inicialmente la nariz, los senos paranasales y la garganta, y luego se propaga hacia los pulmones.

 Algunas veces, una persona puede adquirir otra infección bacteriana(secundaria) en las vías respiratorias. Esto significa que, además de los virus, hay bacterias que están infectando las vías respiratorias. Los niños corren riesgos de bronquitis aguda si sus padres fuman, si tienen enfermedad cardiaca pulmonar subyacente.

 Por otra parte, la bronquitis crónica en los niños es una afección de larga duración y se caracteriza por tos que con mucosidad excesiva. Para su diagnóstico, se requiere que la persona haya tenido tos con mucosidad durante casi todos los días, por lo menos durante 3 meses.

2. Dermatitis del Pañal

Es un intenso enrojecimiento de la zona de los glúteos, más frecuente durante los primeros meses de vida. Puede acompañarse de pequeñas rozaduras y es causada por la continua irritación de la urea de la orina, que por acción de las bacterias, se transforma en amoníaco.

 Se debe consultar al médico si hay infección. En caso contrario, es necesario cambiar los pañales con mayor frecuencia y exponer los glúteos a la acción del aire libre. Para prevenir las rozaduras, conviene aplicar en la zona afectada cremas protectoras a base de silicona.

 Por otra parte, la dermatitis seborreica o eczema seborreico en bebés, es una inflamación de la piel que afecta sobre todo al cuero cabelludo, pero puede extenderse a la cara, aletas de la nariz, cejas y párpados. Es una erupción roja, picante y escamosa ocasionada por la hiperactividad de las glándulas sebáceas.

3. Gastroenteritis

La inflamación de la mucosa del estómago se denomina gastritis, mientras que la de los intestinos se conoce como enteritis. Cuando ambos órganos son los afectados, se produce una gastroenteritis.

 Se trata de la irritación e inflamación del conjunto del tracto digestivo. La pérdida de apetito y las náuseas, seguidas de diarrea, son los primeros síntomas de esta enfermedad. Luego se producen accesos de vómito, con diarrea acuosa, dolores en el intestino, fiebre y extrema debilidad.

 En niños y bebés es causada por una infección vírica, que se transmite con facilidad de una persona a otra por contacto individual, sin mediación de alimentos ni bebidas.

 Las bebidas y los alimentos contaminados por microbios también pueden producir gastroenteritis, así como la alergia a ciertos alimentos. Otra causa posible es la alteración de la flora bacteriana natural del tracto digestivo. Incluso, algunos antibióticos pueden tener un efecto parecido debido a actúan sobre la población bacteriana intestinal, alterando su equilibrio natural.

4. Varicela

En niños y bebés se caracteriza por fiebre y la aparición de erupciones en lapiel. Es de fácil transmisión y, por lo tanto, muy contagiosa. El primer síntoma más común es un brote con vesículas ampollas en toda la pielcuero cabelludogenitales e incluso aparecen lesiones en la boca.

 En general, suele causar comezónfiebre alta, cefaleanauseasvómitos y pérdida de apetito. En niños y bebés esta enfermedad es causada por un virusdel grupo herpes llamado Varicela-zoster, que se propaga de persona a persona por la tos o el estornudo, así como por contacto directo a través con pañuelos o lesiones en la piel.

 Entre escolares y familiares, la probabilidad de contagio es superior al 90%. El periodo de incubación se da entre el primer contacto con el virus y la aparición de los síntomas varía de entre 9 y 21 días.

 El contagio puede iniciarse 2 días antes de la aparición de las vesículas y prolongarse hasta cinco días después de la aparición de las lesiones. Las vesículas se rompen liberando un liquido claro (muy contagioso) y luego de 4 a 5 días se forman las costras.

5. Paperas

La papera o parotiditis en los niños y bebés es una infección viral aguda caracterizada por la inflamación de las glándulas salivales que, a su vez, puede comprometer otros órganos. Su incidencia aumenta al inicio de la primavera, generalmente en niños de edad escolar.

 El período de contagio es de 1 a 2 días previos a la aparición de la papera, hasta un período entre 4 y 9 días posteriores a la aparición. El niño presentará fiebre no muy alta, hinchazón de la glándula parótida y dolor en dicha región. También pueden aparecer síntomas digestivos como vómitos y dolorabdominal, y encefalitis.

 La tumefacción desaparece aproximadamente a la semana y alcanza el pico máximo entre el segundo y tercer día. El niño debe estar aislado durante 9 días desde el inicio de los síntomas.

 Recuerda que cada enfermedad se inicia con un síntoma distinto. Un dolor, unalesión, un malestar, las sensaciones raras, la debilidad o la dificultad de movimiento, son algunas de las señales que indican que algo no funciona bien en su cuerpo de un niño. Por lo cual, hay que estar muy alertas.

¿Por qué mi hijo debe ser operado por un cirujano pediatra?

¿Por qué mi hijo debe ser operado por un cirujano pediatra?

 ¿Por qué mi hijo debe ser operado por un cirujano pediatra?

El gran desarrollo de los conocimientos en medicina han hecho indispensable la existencia de nuevas especialidades que indudablemente ofrecen enormes ventajas para los pacientes; en este artículo analizaremos cuatro puntos básicos, que justifican la existencia de la Cirugía Pediátrica y que son:

1. Diferencias fisiológicas entre el niño y el adulto.
2. Diferencias entre las enfermedades del niño y del adulto.
3. Aspectos técnicos quirúrgicos.
4. La formación del Cirujano Pediatra.

Diferencias Fisiológicas entre el niño y el adulto

Dado que existe un sinnúmero de ellas, mencionaremos solo algunas, por ejemplo que los infantes tienen un metabolismo de líquidos (absorción y eliminación) mucho más intenso y dinámico, esto implica que el Pediatra conoce con precisión la cantidad de líquidos que se requieren en base a la edad, peso y condiciones clínicas. Es tan cambiante que en un momento dado es necesario emplear 80 mililitros por kilogramo de peso por día y en otro hasta 200 mililitros, situación que si no se conoce o se maneja con imprecisión puede provocar graves alteraciones e incluso condicionar falla cardiaca.

La superficie corporal (proporción entre la piel y el cuerpo) en el niño es mucho mayor, lo cual repercute claramente en las pérdidas de líquidos que tienen por evaporación, especialmente importante en pacientes pequeños sujetos a calentamiento, fototerapia, o restricción de líquidos. También es de gran trascendencia para calcular con precisión las necesidades de electrolitos, (cloro, sodio, potasio, etc.) reposición de pérdidas por diarrea o vómitos, dosis de medicamentos, etc. Su desconocimiento puede condicionar errores de consecuencias fatales.

Los signos vitales (pulso cardiaco, respiración, presión arterial, etc.) cambian de acuerdo a la edad, el Médico especialista lo conoce y le da la interpretación adecuada. Solo por ejemplificar, una presión arterial de 120/80, frecuencia cardiaca de 60 y frecuencia respiratoria de 16 por minuto que es totalmente normal en un adulto, en un pequeño son evidencias de gravedad.

Muchos de los resultados de los exámenes de laboratorio son distintos, de hecho existen patrones establecidos de acuerdo a la edad, de tal manera que una cifra “normal” en un adulto puede ser claramente anormal en los primeros años de la vida, ignorar esto obviamente provoca errores de diagnóstico y tratamiento.

La función de los órganos y sistemas varían mucho, solo por mencionar algunos: el corazón infantil trabaja más rápido por su pequeño volumen, el intestino absorbe nutrientes de manera específica en base a la etapa de la vida, los requerimientos nutricionales también difieren con la edad, el riñón madura su fisiología, el páncreas modifica la producción de sus enzimas durante la lactancia, el cerebro evoluciona y cambia con la edad, la vía aérea (tráquea y bronquios) son proporcionalmente menores y por lo tanto más susceptibles a fallas, el hígado y riñones metabolizan en forma especial muchos medicamentos, lo que explica que existen algunos prohibidos en pediatría. Entre otras, estas grandes diferencias permiten concluir que el funcionamiento corporal del niño es totalmente distinto al del adulto.

Diferencias entre las enfermedades

Probablemente este punto es el mas sencillo de demostrar; por un lado existen enfermedades exclusivas de los niños como son: una enorme gama de malformaciones congénitas del tubo digestivo, pulmones, diafragma, bronquios, riñones, vejiga, corazón, cerebro, etc. y por otro lado hay enfermedades mucho más frecuentes en esta edad como son: invaginación intestinal, divertículo de Meckel, pólipos del colon, apendicitis, hernias inguinales, testículo no descendido, fimosis (circuncisión), reflujo gastroesofágico, pseudoquistes pancreáticos, lesiones esofágicas por cáusticos, accedente, etcétera.

Los tumores malignos tienen una frecuencia y manifestaciones clínicas especiales, de hecho existen muchos que son exclusivos de esta etapa de la vida y otros que son muy frecuentes por lo tanto si se aplica el criterio empleado en los adultos, los errores de diagnóstico y de tratamiento pueden significar la diferencia entre vivir o morir.

Todo lo anterior obliga a insistir en que el médico responsable de manejo de un niño debe ser un especialista en Pediatría, para ofrecer la mejor atención al enfermo.

Aspectos Técnicos Quirúrgicos

Durante una operación el Cirujano Pediatra es especialmente cuidadoso en el manejo de los delicados tejidos del niño que se dañan con más facilidad, se deshidratan con la exposición al medio ambiente, toleran menos la manipulación y tienen una anatomía diferente.

Por otro lado resisten mucho menos las pérdidas de calor, sangre, líquidos, electrolitos, glucosa, etc., por lo tanto el especialista toma todas las precauciones necesarias para evitar complicaciones, emplea un aporte y control estricto de sueros, sangre y plasma, métodos para mantener una adecuada temperatura, emplea una técnica muy depurada para evitar dañar los tejidos suaves, emplea suturas especiales y es común que se auxilien de equipos de magnificación (lupas o microscopio) por lo pequeño de las estructuras.

Las operaciones (técnicas quirúrgicas) también varía sustancialmente, de hecho en la mayoría de los casos los pacientes pediátricos requieran otras técnicas, metodología, preparación e indicaciones, incluso existen muchos procedimientos quirúrgicos que son exclusivos para ellos.

La anestesia, manejo preoperatorio, postoperatorio, ayuno, catéteres, sondas, soluciones, medicamentos, etcétera, son específicos para los niños. El uso de analgésicos, tipo y dosis, también difieren notablemente. Finalmente las complicaciones y métodos para prevenirlas requieren de un profundo conocimiento y experiencia en Pediatría.

Formación del Cirujano Pediatra

Para cumplir con todas las expectativas mencionadas, el Cirujano Pediatra es un especialista que despuésde terminar la carrera de Medicina recibe entrenamiento en pediatría y posteriormente durante cuatro años en cirugía de niños, es decir emplea de 11 a 14 años en su formación. En ese tiempo adquiere conocimientos en fisiología, anatomía, embriología, epidemiología, enfermedades, (malformaciones, genopatías, accidentes, tumores etc.) aprende técnicas quirúrgicas especiales, métodos diagnósticos, criterios quirúrgicos, manejo preoperatorio, tipos de cirugía, terapia intensiva y manejo de las complicaciones esperadas, entre muchos otras especialidades, en forma dirigida hacia los pacientes pediátricos.

Una vez terminada su formación, el Cirujano Pediatra debe ser examinado y aprobado por el Consejo Mexicano de Cirugía Pediátrica, órgano máximo mediante una recertificación cada cinco años que se encuentra en fase continua de actualización teórica y práctica.

En conclusión, el niño no es un ¡adulto chiquito! por lo tanto debe ser operado por un Cirujano Pediatra y no por un cirujano de adultos.

¿Hasta que edad es pediatría?

¿Hasta que edad es pediatría?

La relación del niño con el pediatra comienza prácticamente desde sus primeros días de vida hasta la adolescencia.

Hasta hace unos años la edad que marcaba el momento en el que un chico debía dejar de ser atendido por el pediatra, para hacerlo por un “médico de adultos”, eran los 14 años. Si bien esta realidad variaba de una provincia a otra incluso de un hospital a otro o de si se trataba de atención primaria o bien hospitalaria. La mayoría ponía el límite en los 14, pero otros pediatras asistían a chicos de hasta 15 años y algunos incluso hasta los 18.

En el caso de los centros privados este asunto depende en gran medida de las pólizas de seguros y de lo que cada una considere edad pediátrica. Por lo general el tope está en 14, 16 o 18 años. Si bien la mayoría opta por alargar este periodo hasta los 18.

Si bien, en 2013 el Ministerio de Sanidad elevaba la edad pediátrica hasta los 18 años, respondiendo con esta medida a la demanda de profesionales, asociaciones y padres de niños con enfermedades graves, crónicas o de larga duración.

Este cambio en la normativa permite a los menores permanecer hospitalizados en unidades pediátricas hasta los 18 años, y no hasta los 14 como ocurría hasta la fecha.