La medicina hiperbárica no es algo nuevo, existen alrededor de 15.000 publicaciones en los últimos 50 años en las que han utilizado cámaras hiperbáricas demostrando los beneficios de la hiperoxia en multitud de enfermedades.  En el caso de la neurología, se ha comprobado su eficiencia terapéutica en trastornos del sistema nervioso central y periférico. Actualmente se realizan cerca de 80 ensayos clínicos internacionales (de ellos 23 en Europa) para verificar su aplicación en nuevas patologías.

El director general del Centro de Rehabilitación Neurológica FIVAN en España, Dr. Javier Chirivella, sostiene que hubo casos de éxito en fases subagudas del ictus isquémico, aunque también en pacientes crónicos que han sufrido un ictus, mejoras en la espasticidad presente en muchos de sus pacientes, mejoras en las complicaciones de la radionecrosis, el autismo y la parálisis cerebral, entre otras patologías.

En FIVAN disponen de una cámara hiperbárica de BioBárica que vienen utilizando durante el último año. Se trata de una cámara individual de media presión (1.43 ATM) que complementa sus tratamientos de rehabilitación.

En cuanto a la parálisis cerebral, casi todos los estudios han encontrado mejoras en la función motora “gruesa”. La oxigenación hiperbárica ayuda a la recuperación y rehabilitación del paciente readquiriendo habilidades, disminuye la espasticidad, mejora la comunicación y la interacción con el entorno.

El doctor Chirivella destaca también que en el ámbito científico, desde hace muchos años, se habla de los beneficios de la medicina hiperbárica en el lenguaje, la interacción social, el contacto visual, la irritabilidad o las estereotipias de los niños con autismo. En 2007 se publicó un trabajo muy relevante firmado por el norteamericano Daniel A. Rossignol en el que compararon a 62 niños con autismo, a partir del tratamiento con una cámara hiperbárica, encontrando mejoras importantes en su funcionamiento general. Estas mejoras podrían estar relacionadas con que en el autismo se ha encontrado hipoperfusión cerebral, inflamación, disfunción mitocondrial o estrés oxidativo. Asimismo, estos problemas neurológicos pueden ser objetivos terapéuticos a tratar a partir de la medicina hiperbárica.