Existen millones de personas en la lista de espera de transplante de corazón, y hasta ahora estos pacientes no tienen otras opciones. Afortunadamente, científicos del Carnegie Mellon,podrían reparar órganos dañados, gracias a un nuevo método de bioimpresión 3D .

Modelos de corazones, arterias, huesos y cerebros a partir de materiales biológicos. El trabajo podría algún día conducir a un mundo en el que los trasplantes ya no serán necesarios para reparar órganos dañados.

Impresión 3D de diversos materiales

“La impresión 3D de diversos materiales ha sido una tendencia común en la ingeniería de tejidos en la última década, pero hasta ahora, nadie había desarrollado un método para el montaje de geles de ingeniería de tejidos comunes como el colágeno o la fibrina“, apunta TJ Hinton, autor principal del estudio, que se publica este viernes en la revista ‘Science Advances’.

Las impresoras tradicionales en 3D construyen objetos duros típicamente hechos de plástico o de metal y funcionan al depositar material en una superficie capa por capa para crear el objeto 3D.

El reto con materiales blandos es que se colapsan bajo su propio peso cuando se imprimen en 3D en el aire -explica Feinberg.

Por tanto el nuevo avance fue que tomaron imágenes de resonancia magnética de las arterias coronarias e imágenes en 3D de corazones embrionarios y realizaron una bioimpresión en 3D de ellas “con una resolución sin precedentes y calidad de materiales muy blandos como colágenos, alginatos y fibrinas“, explica Adam Feinberg, profesor de Ciencias de los Materiales e Ingeniería Biomédica de la Universidad Carnegie Mellon. “En esencia, es la impresión de un gel en el interior de otro gel, lo que nos permite posicionar con precisión el material blando, a medida que está siendo impreso capa por capa”

Esto se pudo llevar a cabo por los principales avances de esta técnica, denominada FRESH (incrustación reversible sustentada por hidrogeles) es que el gel de soporte puede desvanecerse fácilmente y se elimina por el calentamiento a la temperatura del cuerpo, sin dañar las moléculas biológicas delicadas o las células vivas bioimpresas.

La bioimpresión 3D seguirá creciendo como una herramienta importante para un gran número de aplicaciones médicas