Al principio creía que se trataba una broma de un amigo. Luego pensé que un hacker había pirateado la página de Pub Med donde encontré el artículo para reírse de la comunidad científica. Sin embargo, cuando tuve acceso al documento original, me di cuenta de que era real…

Un grupo de investigadores del Departamento de Neurología de la Universidad de Düsseldorf han realizado un estudio que aquí les dejo acerca del número de lesiones y traumatismos cerebrales que aparecen… ¡¡¡en los comics de Astérix!!!

Claro que lo que más me ha impactado no es que haya personas que se dediquen a realizar este tipo de “estudios” (hay gente “pa tó“), sino que se publiquen en una revista científica especializada como es “Acta Neurochirurgica”, perteneciente a la editorialSpringerLink .

Pero ya que he tenido la paciencia de leer el artículo…analicémoslo concienzudamente.

Los investigadores identificaron, mediante el análisis de 34 libros pertenecientes a la mítica serie cómica francesa,  704 víctimas de lesiones en la cabeza.

Las principales variables que se tuvieron en cuenta a la hora de realizar el estudio fueron, el sexo de las víctimas, el país de origen tanto de los agresores como de los agredidos, si los agresores actuaban bajo el efecto de sustancias dopantes y si el uso o no del cascofue determinante en la prevención del traumatismo craneoencefálico…sigo pensando que alguien me está gastando una broma…

Según el minucioso estudio, de las 704 víctimas solamente 6 son mujeres y el resto, 698, son hombres…ya estamos liados.

La gran mayoría de los agredidos agraviados pertenecían al Imperio Romano (63.9%) mientras que solamente 120 fueron galos, 50 piratas de país de origen desconocido, 20godos, 14 normandos, ocho vikingos, cinco británicos y, para que no faltara nadie…¡¡¡cuatro extraterrestres que también se llevaron su ración de guantazos!!!

Pero lo bueno viene ahora, la discusión de los datos.

Según los autores, estas diferencias étnicas en cuanto al riesgo de sufrir lesiones se corresponden con lo observado en estudios sobre datos reales. Diversos estudios han establecido, por ejemplo, que en ciudades como Johannesburgo (Sudáfrica), el barrio del Bronxen Nueva York, las personas de raza negra padecen con más frecuencia casos de traumatismoesto me supera.

Respecto a los agresores hemos de reconocer queAstérix y Obélix eran unos cracks…el 87.1% de las lesiones fueron causadas por los irreductibles galos,  siendo los propios Astérix y Obélix responsables de más de la mitad. Mientras, lospobres romanos, se defendían como podían y solamente pudieron causar el 32 % de las lesiones en la cabeza.

De modo testimonial hay que indicar que los piratas solo pudieron provocar un triste traumatismo craneal en sus enemigos…si Jack Sparrow levantara la cabeza…

Pero tranquilos…hay noticias esperanzadoras. Según los autores, la mayor parte de los pacientes ficticios se recuperan de la contusión al cabo de unos minutos, mejorando por completo en un corto tiempo…ya respiro más tranquilo.

Sin embargo, según el estudio publicado, larápida recuperación de los personajes resulta “sospechosamente sorprendente”, debido a los arcaicos métodos de diagnóstico y a los pobres tratamientos que disponían los galenos de la época.

En un momento de lucidez, los autores admiten una limitación en el estudio, y es la“falta de seguimiento continuado” a los pacientes, ya que muchos de los personajes que son golpeados por los galos y salen volando por los aires (a veces tan deprisa que sus sandalias quedan en tierra) no vuelven a asomarse por las viñetas.

En estos tiempos en los que la prevención de riesgos está tan de moda, aunque nos la pasemos la mayoría por el forro, los investigadores han tenido el “acierto” de evaluar si lapresencia de casco en los combatientes influyó en el número de traumatismos craneooencefálicos.

Los importantes resultados muestran cómo, a pesar de que el 70.5% de las víctimas llevaban un casco, “en la gran mayoría de los casos” se había perdido. Conclusión: la presencia de casco disminuye el número de traumatismos craneoencefálicos…¡¡¡no me lo puedo creer!!!

Pero el punto fuerte del trabajo científico es el que aborda el estudio del “doping craneal”. Según los afamados investigadores de la Universidad de Dusseldorf, el 83 % de los responsables por las lesiones consumían un agente de dopaje denominado “la poción mágica”.

Los autores afirman que esta sustancia contiene muérdago y se cree que da fuerza sobrehumana. De hecho, descubrieron, los que la consumían propinaban golpes más brutales a sus víctimas.

Además, los científicos implicados en este gran descubrimiento señalan que un componente del muérdago, la lectina, tiene una gran relación con los tumores cerebrales, pero que son necesarias más investigaciones que muestren su correlación con el número de traumatismos craneales provocados por Astérix y Obélix

Pero al margen de los datos “objetivos” que se muestran en el citado artículo, no hay que perderse de vista las justificaciones del estudio según los propios autores. Según ellos, el principal objetivo del trabajo es llamar la atención sobre el traumatismo craneoencefálico, que hoy en día es una importante causa de muerte en niños y jóvenes adultos…se ve que ahora el lector internacional lee todos los días “Acta Neurochirurgica”…

Si quieren saber mi opinión les reconozco que, debido a mi sentido del humor tan “peculiar”, no veo mal mezclar la ciencia con ciertos aspectos humorísticos de nuestra vida cotidiana.

En esa dirección, unos científicos ingleses pertenecientes al King’s College London han bautizado precisamente con los nombres de Astérix y Obélix a unos genes que acaban de descubrir y que tienen gran importancia en el campo de la bioquímica. Este estudio ha sido publicado en la prestigiosa revista PLoS One. (doi: 10.1371/journal.pone.0019157)

Pero lo del artículo sobre el que versa el post de hoy en Scientia va mucho más lejos.

A pesar de que no soy tan estúpido como para no ver cierta dosis de sentido de humor en el artículo, no me parece bien publicar este tipo de “trabajos” en revistas especializadas, de reconocido prestigio en el campo de la medicina, a no ser que queramos darles alas a los “magufos” que nos llaman “frikis” por dedicarnos a la investigación…ya estoy esperando a mis “trolls” habituales….

Claro que ya puestos, una serie de incógnitas me traen “de cabeza”…y nunca mejor dicho:

* ¿Ha sido el proyecto financiado por alguna institución pública o privada?

* ¿Qué cara puso el editor de la revista cuando recibió el artículo en cuestión?

* ¿Con qué criterio eligió dicho editor a los especialistas internacionales “en el tema”que revisaron el trabajo?

* ¿Brindaron los autores del trabajo con la “pócima mágica” cuando se les comunicó la decisión de la revista de que habían decidido publicar el trabajo?

Claro que, después de releer el artículo he pensado que quizás la pequeña desviación de tabique nasal que presentamos un alto porcentaje de los niños de mi edad no fuese debida a aquellos dichosos columpios…sino a la cantidad de veces que nos tocábamos la nariz viendo los episodios de…¡¡¡Vickie el Vikingo!!!…habrá que estudiarlo…

 

Jose